lunes, 15 de octubre de 2007

Mi armario y yo

Uno de los sueños que aun me quedan por cumplir es tener algún día un vestidor. Poder ver toooda la ropa a la vez, planear combinaciones, no tener que abordar el "cambio de estación" bajando cajas y subiendo otras.

Ya ni siquiera intento adentrarme en territorios psicológicos ¿patológicos? e intentar averiguar por qué me gusta tanto la ropa, mi ropa. Por qué es importante lo que me pongo cada día, mi estado de ánimo traducido a lo textil. A veces pienso que lo frívolo es un refugio ante un mundo que he renunciado a entender (ni qué decir a cambiarlo). Qué suerte que existan zapatos, accesorios, vestidos y colores, para vestir mi alma desnuda, para cubrir lo que no quiero que nadie vea, para distraerme de algo que podría ser importante.

Bucear en las profundidades (mías) y escribirlo aquí es el desafío, se que estas letras palabras frases serán mejores cuando sean verdad total, cuando me exponga sin capas/máscaras. Pero ver y sentir a veces duele. A veces es mejor pensar en los zapatos para mañana.

Ventajas de trabajar en una multinacional

Para un alma de bolero como la mía, con taaaanta tendencia al drama, trabajar en una multinacional, ambiente "corporate" 100 % no deja de tener sus ventajas. Asi esté sufriendo por el último hombre de mi vida, debo levantarme y ponerme delante del ordenador, aparentar que está todo bien. Ayudada por un atuendo ad hoc, todo parece pasar a segundo plano. Y al final la indiferencia se te pega, no estoy segura que sea tan recomendable, pero algo es algo.