jueves, 9 de octubre de 2008

Feng Shui o el poder de la sugestión

Ayer al llegar a mi casa me encuentro a mi vecina (mujer, soltera, 36 años) limpiando con fruición el balcón que compartimos. Desde que los obreros montaron allí un andamio todas las flores y plantas murieron, ahora es un secarral. Estaba poniendo flores de plástico. Enseguida me abordó, diciéndome que me iba a dejar una nota, que quizás me parecía muy hortera lo de las flores, pero es que habían ido a su casa a hacerle el Feng Shui y le habían dicho que la zona del balcón era la del amor y las relaciones.

- Y es que estoy desesperada, hija, y creo que necesito un cambio, así que si no te importa voy a estar arreglando y limpiando el balcón

lunes, 25 de agosto de 2008

El mejor orgasmo de mi vida

Ese día habíamos ido de picnic con mis dos hijas. Al llegar, onda relax: las nenas viendo una peli, yo leyendo (me quedé dormida), el con sus cosas. Hacia las 8 viene la mejor a despertarme "mamá, tengo hamble". Mientras intentaba averiguar dónde estaba, balbuceaba una respuesta del tipo "ya bajo a hacer la cena". En ese momento, escucho la siguiente frase "dile a las nenas que se sienten que la cena está lista". Nada como eso.

viernes, 15 de febrero de 2008

Ensimismamiento

Creo que no nos enamoramos del otro sino de la persona que somos cuando estamos con él (otro). A veces la pareja es un espejo de aumento, que aumenta lo hermoso y disminuye lo mezquino, porque su presencia nos hace desear ser mejores, o su mirada nos transforma en alguien diferente ¿mejor?

martes, 5 de febrero de 2008

La última noche que pasé contigo

Ahora que se que aquella noche fue la última, lamento más que nunca no haberte besado mas. Me miraste y dijiste que lucía relajada como hace mucho no me veías, mientras palabras volaban de tu boca hacia mi universo, y mis dedos se perdían en tus pies, yo también decía algo, o sólo sonreía, y te tocaba y te acariciaba y jugaba e imaginaba tantas otras maneras posibles de tocarte, en tantos otros infinitos lugares.

Ahora que han pasado horas que parecen meses, estos meses quedan reducidos a horas, horas en que te he deseado, pensado, rondado con mis pensamientos. Horas mías ocupadas por ti, por verte no verte. A veces después de una larga charla telefónica quedaba llena de ti por días, tu sombra rodeándome, yo era toda tu.

Cada uno construido deconstruido por el otro, imaginado, cómo me ves? No quise preguntarme a dónde iba, es que hay que llegar a algún sitio? Es que el camino no vale la pena lo suficiente?