
Nunca había vivido la experiencia de tener un novio celoso. Pero siempre hay una primera vez, en mi caso supongo que es una de las ¿ventajas? de haberse divorciado. Es decir, que el aprendizaje sentimental no termina con el matrimonio, sino que continúa más allá de él.
Ahora que hago un poco de memoria recuerdo haber tenido uno (algo) celoso allá por la universidad, pero era un niño de pecho comparado con el que me tocó ahora. Por cierto, aquél novio fue al único al que dejé "por otro", je je.
Pero mi tali es otra cosa, lo nunca visto (por mi). Al principio no lo noté casi, él era un amor, cuidadoso y presente. Era muy relajante estar con alguien de quien no tienes que estar pendiente, que siempre llama, que está. Y empezando una relación tenía muchas ganas de estar con él, muchas ganas de estar a solas, vamos, que no me daba cuenta de la falta de aire en el ambiente. Los signos que me podrían haber alertado (esa falda no es muy corta?) me parecían graciosos, raritos pero parte de su personalidad "intensa".
Es verdad que era algo desconfiado, pero pensé (error!) que a medida que me conociera esa desconfianza desaparecería; tengo muchos defectos, pero el ser infiel no está entre ellos (otro día explicaré este punto). Pero lo fuerte vino después, con interrogatorios dignos de la Stasi (ver "La vida de los otros"): dónde vas? a qué hora vuelves? y esos quiénes son?. Por supuesto que estas situaciones siempre tiene su versión 2.o, que fue acompañarme a un evento en el que no pintaba nada y no separarse de mi un sólo segundo. Ahora se lo que sienten los amenazados en el País Vasco... Sin estar mi vida en riesgo ni ser J. LO he experimentado el tener un guardaespaldas!!! (no se lo deseo a nadie). Una manifestación de la "enfermedad del guardaespaldas" era su tendencia a irme a buscar a cualquier reunión...
La vida se volvió bastante incómoda a su lado, y por primera vez en la vida sentí que necesitaba espacio, que me faltaba el aire, y empecé a pronunciar frases que nunca habían salido de mi boquita linda, del estilo "quiero estar a mi bola". Claro la contraparte me acusó de estar menos comprometida en la relación (era verdad), finalmente la cosa se terminó. Eso si, mi tali me escribió un mail para aclararme que era él quien me dejaba. Ahí te quedas.
PS He descubierto una web que hubiera sido muy útil en mi relación con tali. Se trata de Twitter, una página donde gente de todo el mundo responde a la simple pregunta ¿Qué estás haciendo? y lo dicen cada cinco minutos. Cosas tan banales como "me estoy afeitando", o "he salido a andar en bici". El sueño de tali!!

2 comentarios:
Muy divertido el relato. Habría que ver la versión del tali.
Esto me recuerda una ex que tuve aunque la historia es un lugar común en las relaciones. Luego de la primera y extenuante primera cita todo cambió. Se suele pensar, no sin cierta dosis de machismo, que una buena follada fideliza la relación. Por lo menos mientras dura. A los hombres nos suele agobiar este cambio de "me hago la interesante" a "pierdo el culo por verte". Eso es el principio y no se trata de competir ni de ponerse medallas, es lo que suele pasar. En caso de continuar la relación se producen ciertos cambios e intercambios en la forma de ver como continúa.
En este caso, al principio era reticente a una relación, no era mi momento y tampoco tenía motivo para hacerlo, pero, esta persona tenía cualidades que iban mucho mas allá del sexo. Era brillante y a la vez con un toque superficial. La combinación se podría valorar de muy entretenida, eso sin contar su interés por el sexo. Por mi parte, pasado cierto momento llegué a tener sentimientos por esta persona que tenía dos pequeñas. Me hice cargo de la situación y me involucré en la historia sin titubeos ni complejos. Todo fue bien hasta que el balance de mi implicación y su compromiso quedaron en desequilibrio. Mi umbral de paciencia a veces no es muy grande, así que no tuve mas remedio que dejarlo. Ella cree que decidió algo, pero ya estaba decidido. Me dió pena la forma en que terminó pero no me arrepiento, lo volvería a hacer. Lo primero es ser consecuente sin condiciones.
Por supuesto son formas de ver las cosas.
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