El título de este blog se refiere a esa pesadilla que nos montamos despiertos, cuando pensamos en algo y de pronto estamos en el abismo más profundo... cuando generalmente a nuestro alrededor no está pasando nada, todo en nuestra cabeza.
Este fin de semana fui protagonista (involuntaria) de una pensadilla. Estuve trabajando todo el día, luego me metí en un cine y -claro- apagué mi movil. De allí a la cama casi en una línea sin continuidad, estaba papafritada, incluso me dormía a ratos durante la peli. Cuando desperté tenía seis llamadas perdidas, cuatro mensajes y un correo electrónico, de alguien que me buscaba cada vez más desesperado (y cabreado). Que se imaginaba que yo andaba haciendo cosas increíbles (al menos increíbles para mi, que para entonces iba por el quinto sueño y portaba un camisón modelo abuela pero de polar).
Claro que yo he estado del otro lado del teléfono, cuando llamas a alguien y no te contesta y tu ritmo cardíaco se acelera a medida que tu ¿cerebro? se dispara imaginando desde conspiraciones varias, está con otra, no me quiere atender, me está huyendo, etc. A veces es tan sencillo como que se quedó sin bateria, a veces realmente no nos quieren, pero de lo que quiero hablar aquí es de como ese demonio nos posee y marca una y otra vez, con riesgo de producirnos una lesión irreversible en el pulgar. He llegado a llevarme el movil a la ducha!
Se que no quiero estar allí, ni de un lado ni del otro.
lunes, 2 de abril de 2007
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