viernes, 13 de abril de 2007

El colegio poco me enseñó


Cada tanto aparece algún artículo hablando de lo ocupados que están los niños hoy en día, con tantas actividades extraescolares... bueno, yo se lo que es eso, puesto que soy una superviviente.

Como hija de una familia de clase media burguesa, fui enviada a tomar clases de las disciplinas más variadas, tanto en Lima como en Buenos Aires, las dos ciudades donde transcurrieron mi infancia y adolescencia. Hace poco mis hermanas y yo nos pusimos a hacer memoria y la lista era larga, por no decir espeluznante. A saber: ballet, telar, cerámica (en esto si persistí, y además fue la puerta de entrada para mi debut en la tele, esto lo contaré más adelante), flauta dulce, guitarra (tengo nulo talento musical), marinera (baile folclórico peruano), gimnasia acrobática, natación, danza jazz, tenis, dactilografía, informática (allí conocí al que sería mi marido, no se si esto es bueno o malo : S), inglés y francés. Esta lista no computa las clases privadas de francés para entrar al Sagrado Corazón Recoleta (Lima, Perú, a los diez años), las de contabilidad para ser admitida en el (otra vez!) Sagrado Corazón de Buenos Aires (este era sólo de mujeres) y las de física porque simplemente no me enteraba de nada.

Y ya me estaba olvidando de mi experiencia en las girlscouts, donde (ya no recuerdo bien como era el sistema) pero si que vestíamos un uniforme, la clásica pañoleta y obtuve algunas estrellas en esos eventos especiales que tenían lugar los sábados.

El colegio de Lima era también pródigo en lo que hoy se llamarían "extras", así que allí aprendí a coser (a mano y a máquina), a bordar (punto de cruz) y a hacer ganchillo. Lamentablemente no pude lucir mucho estas habilidades en mi vida de casada, pero claro que era mejor perder el tiempo allí que perderlo en clase de biología (la ameba y el paramecio, que alguien me diga para qué sirve eso!).

A veces me pregunto si esto del multitasking tiene su origen entonces...

jueves, 5 de abril de 2007

Mi (ex) novio talibán


Nunca había vivido la experiencia de tener un novio celoso. Pero siempre hay una primera vez, en mi caso supongo que es una de las ¿ventajas? de haberse divorciado. Es decir, que el aprendizaje sentimental no termina con el matrimonio, sino que continúa más allá de él.

Ahora que hago un poco de memoria recuerdo haber tenido uno (algo) celoso allá por la universidad, pero era un niño de pecho comparado con el que me tocó ahora. Por cierto, aquél novio fue al único al que dejé "por otro", je je.

Pero mi tali es otra cosa, lo nunca visto (por mi). Al principio no lo noté casi, él era un amor, cuidadoso y presente. Era muy relajante estar con alguien de quien no tienes que estar pendiente, que siempre llama, que está. Y empezando una relación tenía muchas ganas de estar con él, muchas ganas de estar a solas, vamos, que no me daba cuenta de la falta de aire en el ambiente. Los signos que me podrían haber alertado (esa falda no es muy corta?) me parecían graciosos, raritos pero parte de su personalidad "intensa".

Es verdad que era algo desconfiado, pero pensé (error!) que a medida que me conociera esa desconfianza desaparecería; tengo muchos defectos, pero el ser infiel no está entre ellos (otro día explicaré este punto). Pero lo fuerte vino después, con interrogatorios dignos de la Stasi (ver "La vida de los otros"): dónde vas? a qué hora vuelves? y esos quiénes son?. Por supuesto que estas situaciones siempre tiene su versión 2.o, que fue acompañarme a un evento en el que no pintaba nada y no separarse de mi un sólo segundo. Ahora se lo que sienten los amenazados en el País Vasco... Sin estar mi vida en riesgo ni ser J. LO he experimentado el tener un guardaespaldas!!! (no se lo deseo a nadie). Una manifestación de la "enfermedad del guardaespaldas" era su tendencia a irme a buscar a cualquier reunión...

La vida se volvió bastante incómoda a su lado, y por primera vez en la vida sentí que necesitaba espacio, que me faltaba el aire, y empecé a pronunciar frases que nunca habían salido de mi boquita linda, del estilo "quiero estar a mi bola". Claro la contraparte me acusó de estar menos comprometida en la relación (era verdad), finalmente la cosa se terminó. Eso si, mi tali me escribió un mail para aclararme que era él quien me dejaba. Ahí te quedas.

PS He descubierto una web que hubiera sido muy útil en mi relación con tali. Se trata de Twitter, una página donde gente de todo el mundo responde a la simple pregunta ¿Qué estás haciendo? y lo dicen cada cinco minutos. Cosas tan banales como "me estoy afeitando", o "he salido a andar en bici". El sueño de tali!!

lunes, 2 de abril de 2007

La pensadilla

El título de este blog se refiere a esa pesadilla que nos montamos despiertos, cuando pensamos en algo y de pronto estamos en el abismo más profundo... cuando generalmente a nuestro alrededor no está pasando nada, todo en nuestra cabeza.

Este fin de semana fui protagonista (involuntaria) de una pensadilla. Estuve trabajando todo el día, luego me metí en un cine y -claro- apagué mi movil. De allí a la cama casi en una línea sin continuidad, estaba papafritada, incluso me dormía a ratos durante la peli. Cuando desperté tenía seis llamadas perdidas, cuatro mensajes y un correo electrónico, de alguien que me buscaba cada vez más desesperado (y cabreado). Que se imaginaba que yo andaba haciendo cosas increíbles (al menos increíbles para mi, que para entonces iba por el quinto sueño y portaba un camisón modelo abuela pero de polar).

Claro que yo he estado del otro lado del teléfono, cuando llamas a alguien y no te contesta y tu ritmo cardíaco se acelera a medida que tu ¿cerebro? se dispara imaginando desde conspiraciones varias, está con otra, no me quiere atender, me está huyendo, etc. A veces es tan sencillo como que se quedó sin bateria, a veces realmente no nos quieren, pero de lo que quiero hablar aquí es de como ese demonio nos posee y marca una y otra vez, con riesgo de producirnos una lesión irreversible en el pulgar. He llegado a llevarme el movil a la ducha!

Se que no quiero estar allí, ni de un lado ni del otro.