sábado, 23 de junio de 2007

Cuánto dar

Todos hemos sufrido por amor. Y la frase puede sonar dramática, pero es así, todos tenemos una historia, y pupas, que llevamos mejor o peor pero que se asoman el día menos pensado, cuando una situación nos dispara emociones que creíamos solventadas hace tiempo. Es difícil arriesgarse y dar, dar. Si lo pienso me niego, si lo pienso decido protegerme y cuidarme; y claro que sí, pero una cosa es protegerme y saber dónde están mis límites, y otra cerrar.

Recuerdo cuando cumplí 30, pedi que todo se quedara como estaba. Estaba casada, tenía dos niñas preciosas, creía que mi vida estaba "resuelta". Si miro hacia atrás y todo lo que ha pasado desde entonces: separación tumultosa por decir algo, mudanzas, cambio de trabajo, etc. Pero no podría haber sido mejor.

Ahora intento y a veces casi lo logro, no hacer planes, no pensar en el futuro. Qué futuro? Tuve planes, y ni siquiera diría que salieron mal; funcionaron unos años, y luego todo dejó de ser bonito. O quizás era como siempre, sólo que empecé a verlo de otra manera. Y la búsqueda ha sido desde la mente hacia el corazón, porque cada vez tengo más claro que ser capaz de dar y recibir amor es la clave de casi todo. Y si se termina? Y si "sale mal"? Pues estaré depre unos días, o más, y luego pasará, como todo. De amor nadie se ha muerto (que yo sepa ; )

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