viernes, 2 de noviembre de 2007

Soldado que huye sirve para otra guerra

Sólo estaría un día en Madrid entre destino y destino este verano. Al llegar me di cuenta que me habían perdido las maletas, en una de ellas iba mi amado Vaio. Mientras maldecía en todos los idiomas, los que se y los que algún día espero aprender, intentaba recuperar mis cosas a tiempo para poder marcharme nuevamente del asfalto rumbo a la playa. Con la idea de desconectar y regalarme una noche rica de palabras bonitas y mimos y hice un rato para verlo. Una cena rica, un lugar agradable, una noche de verano de esas que hacen que a pesar de todo quiera tanto y tanto a Madrid. Mientras ya casi me estaba olvidando de mis desgracias aéreas lo soltó; entre tapa y tapa me dijo que a su regreso de las vacaciones nos veríamos menos, porque esto se estaba pareciendo demasiado a una relación. Porque si seguíamos teniendo estas maravillosas noches de amor y lujuria (sic) nos involucraríamos. Todavía me sorprendo de mi misma que me haya quedado a escuchar cómo seguía el ¿discurso?. Lo oigo y me pasa como dicen que les pasa a los que se mueren pero se quedan, que lo ven todo desde arriba; creo que hasta la luz blanca vi. Y me veía a mi, sentada en esa terraza, intentando seguir comiendo con ¿naturalidad? Intentando no vomitar, no gritar, no marcharme. Nunca me voy, o tardo más de lo que debiera. Siempre decía que las cosas terminaban mal, porque si no no terminarían. Este final no ha dejado de sorprenderme.

lunes, 15 de octubre de 2007

Mi armario y yo

Uno de los sueños que aun me quedan por cumplir es tener algún día un vestidor. Poder ver toooda la ropa a la vez, planear combinaciones, no tener que abordar el "cambio de estación" bajando cajas y subiendo otras.

Ya ni siquiera intento adentrarme en territorios psicológicos ¿patológicos? e intentar averiguar por qué me gusta tanto la ropa, mi ropa. Por qué es importante lo que me pongo cada día, mi estado de ánimo traducido a lo textil. A veces pienso que lo frívolo es un refugio ante un mundo que he renunciado a entender (ni qué decir a cambiarlo). Qué suerte que existan zapatos, accesorios, vestidos y colores, para vestir mi alma desnuda, para cubrir lo que no quiero que nadie vea, para distraerme de algo que podría ser importante.

Bucear en las profundidades (mías) y escribirlo aquí es el desafío, se que estas letras palabras frases serán mejores cuando sean verdad total, cuando me exponga sin capas/máscaras. Pero ver y sentir a veces duele. A veces es mejor pensar en los zapatos para mañana.

Ventajas de trabajar en una multinacional

Para un alma de bolero como la mía, con taaaanta tendencia al drama, trabajar en una multinacional, ambiente "corporate" 100 % no deja de tener sus ventajas. Asi esté sufriendo por el último hombre de mi vida, debo levantarme y ponerme delante del ordenador, aparentar que está todo bien. Ayudada por un atuendo ad hoc, todo parece pasar a segundo plano. Y al final la indiferencia se te pega, no estoy segura que sea tan recomendable, pero algo es algo.

sábado, 23 de junio de 2007

Cuánto dar

Todos hemos sufrido por amor. Y la frase puede sonar dramática, pero es así, todos tenemos una historia, y pupas, que llevamos mejor o peor pero que se asoman el día menos pensado, cuando una situación nos dispara emociones que creíamos solventadas hace tiempo. Es difícil arriesgarse y dar, dar. Si lo pienso me niego, si lo pienso decido protegerme y cuidarme; y claro que sí, pero una cosa es protegerme y saber dónde están mis límites, y otra cerrar.

Recuerdo cuando cumplí 30, pedi que todo se quedara como estaba. Estaba casada, tenía dos niñas preciosas, creía que mi vida estaba "resuelta". Si miro hacia atrás y todo lo que ha pasado desde entonces: separación tumultosa por decir algo, mudanzas, cambio de trabajo, etc. Pero no podría haber sido mejor.

Ahora intento y a veces casi lo logro, no hacer planes, no pensar en el futuro. Qué futuro? Tuve planes, y ni siquiera diría que salieron mal; funcionaron unos años, y luego todo dejó de ser bonito. O quizás era como siempre, sólo que empecé a verlo de otra manera. Y la búsqueda ha sido desde la mente hacia el corazón, porque cada vez tengo más claro que ser capaz de dar y recibir amor es la clave de casi todo. Y si se termina? Y si "sale mal"? Pues estaré depre unos días, o más, y luego pasará, como todo. De amor nadie se ha muerto (que yo sepa ; )

All I need is love

La semana terminó y eso no deja de ser un alivio, porque estaba siendo terrorífica. Claro que elementos reales terroríficos había pocos, almost everything was in my mind. Finalmente lo llamé y le dije que esta vez NECESITABA verlo, realmente quería mimos, abrazos, amor. Y los tuve : ) Por la mañana el sol lo rodeaba todo, él estaba a mi lado, amaba Madrid y todo se veía diferente.

Nunca es lo que está pasando, siempre lo que haces con ello. Y un camino directo a la infelicidad es luchar con la realidad, contra lo que es, que no podemos cambiar. Pero lo que si puedo cambiar es cómo me lo tomo, qué hago con ello. Encontrar el dios en las pequeñas cosas. Ayer volviendo a casa en tren veía por la ventana los venados en el monte de El Pardo. Qué lujo! Por un momento sólo había aquello...

Estos días pasados estaba tan plof que me enganchaba en todas, cualquier comentario me hería, me lo tomaba personal. Después puedo ver que es la opinión de x, la película del otro, que no tengo por qué subirme a ese carro. Yo a lo mio, que ya es bastante.

martes, 19 de junio de 2007

En busca del tiempo perdido

Al blog lo extrañaba. El ejercicio de mirar (me). Llevo semanas frenéticas, en las que ni siquiera he podido leer un libro (sólo revistas, de moda, y catálogos : S

El tren es un buen lugar para divagar, justo antes de quedarme dormida... Pensaba en las ideas que tenemos sobre cómo deben ser las relaciones. Alguna vez me he sentido mal cuando en una salida de varias parejas había una que parecía super feliz, desde luego más que yo y mi (entonces) marido, para unos meses después enterarme que se separaban, justamente porque no pasaba NADA.

Y es la nada lo que me interesa hoy. Ahora creo que que no pase nada es un síntoma casi casi bueno (no news good news). Claro que me encantan los fuegos artificiales, el cosquilleo, las miradas que se cruzan se miran se desean se recorren y ese juego que tiene la adrenalina de la ruleta cuando gira. Pero tengo tantas ideas acerca de cómo deben ser las relaciones: las parejas felices conviven; las parejas felices hablan (el diálogo como fin máximo), se cuentan todo, lo comparten todo (por ejemplo hacen sky acuático juntos), tienen los mismos intereses, pasan mucho tiempo juntos. Sobre este punto debo mencionar que me agobio un poco cuando me están "encima" (dicho esto en sentido figurado, claro). Estar solo acompañado, especialmente estar con alguien que sabe entretenerse solo, y que no te dice "me aburro" (para eso están los hijos).

Supongo que en realidad lo principal es poder chequear con uno mismo si te sientes bien, a gusto. Es algo así como "confía en tu estómago". En una charla con mi hermana acerca de un alguien, le contaba de él, qué hacía, etc. Ella decía una y otra vez "el no me importa, cuéntame de ti, estás contenta?". So smart, entonces qué mas da cómo sea, si encaja en la idea que teníamos, sino más bien, cómo me siento? Hoy, ahora, aquí.

To be continued...

Todo pasa

Lo bueno de los estados de ánimo es que son pasajeros, es el único consuelo que encuentro cuando de pronto (y es que ocurre así, de pronto) la vida no tiene sentido, me siento medio inútil en el trabajo (de hecho estoy pensando que es cuestión de tiempo que los que me rodean se den cuenta del gran fraude que soy), pienso que en realidad debiera haberme dedicado a otra cosa (a qué???) y además me miro al espejo y esta vez si noto esas famosas líneas de expresión que todas las revistas femeninas afirman que debo empezar a prevenir desde hace dos años (es decir cuando cumplí 30).

viernes, 13 de abril de 2007

El colegio poco me enseñó


Cada tanto aparece algún artículo hablando de lo ocupados que están los niños hoy en día, con tantas actividades extraescolares... bueno, yo se lo que es eso, puesto que soy una superviviente.

Como hija de una familia de clase media burguesa, fui enviada a tomar clases de las disciplinas más variadas, tanto en Lima como en Buenos Aires, las dos ciudades donde transcurrieron mi infancia y adolescencia. Hace poco mis hermanas y yo nos pusimos a hacer memoria y la lista era larga, por no decir espeluznante. A saber: ballet, telar, cerámica (en esto si persistí, y además fue la puerta de entrada para mi debut en la tele, esto lo contaré más adelante), flauta dulce, guitarra (tengo nulo talento musical), marinera (baile folclórico peruano), gimnasia acrobática, natación, danza jazz, tenis, dactilografía, informática (allí conocí al que sería mi marido, no se si esto es bueno o malo : S), inglés y francés. Esta lista no computa las clases privadas de francés para entrar al Sagrado Corazón Recoleta (Lima, Perú, a los diez años), las de contabilidad para ser admitida en el (otra vez!) Sagrado Corazón de Buenos Aires (este era sólo de mujeres) y las de física porque simplemente no me enteraba de nada.

Y ya me estaba olvidando de mi experiencia en las girlscouts, donde (ya no recuerdo bien como era el sistema) pero si que vestíamos un uniforme, la clásica pañoleta y obtuve algunas estrellas en esos eventos especiales que tenían lugar los sábados.

El colegio de Lima era también pródigo en lo que hoy se llamarían "extras", así que allí aprendí a coser (a mano y a máquina), a bordar (punto de cruz) y a hacer ganchillo. Lamentablemente no pude lucir mucho estas habilidades en mi vida de casada, pero claro que era mejor perder el tiempo allí que perderlo en clase de biología (la ameba y el paramecio, que alguien me diga para qué sirve eso!).

A veces me pregunto si esto del multitasking tiene su origen entonces...

jueves, 5 de abril de 2007

Mi (ex) novio talibán


Nunca había vivido la experiencia de tener un novio celoso. Pero siempre hay una primera vez, en mi caso supongo que es una de las ¿ventajas? de haberse divorciado. Es decir, que el aprendizaje sentimental no termina con el matrimonio, sino que continúa más allá de él.

Ahora que hago un poco de memoria recuerdo haber tenido uno (algo) celoso allá por la universidad, pero era un niño de pecho comparado con el que me tocó ahora. Por cierto, aquél novio fue al único al que dejé "por otro", je je.

Pero mi tali es otra cosa, lo nunca visto (por mi). Al principio no lo noté casi, él era un amor, cuidadoso y presente. Era muy relajante estar con alguien de quien no tienes que estar pendiente, que siempre llama, que está. Y empezando una relación tenía muchas ganas de estar con él, muchas ganas de estar a solas, vamos, que no me daba cuenta de la falta de aire en el ambiente. Los signos que me podrían haber alertado (esa falda no es muy corta?) me parecían graciosos, raritos pero parte de su personalidad "intensa".

Es verdad que era algo desconfiado, pero pensé (error!) que a medida que me conociera esa desconfianza desaparecería; tengo muchos defectos, pero el ser infiel no está entre ellos (otro día explicaré este punto). Pero lo fuerte vino después, con interrogatorios dignos de la Stasi (ver "La vida de los otros"): dónde vas? a qué hora vuelves? y esos quiénes son?. Por supuesto que estas situaciones siempre tiene su versión 2.o, que fue acompañarme a un evento en el que no pintaba nada y no separarse de mi un sólo segundo. Ahora se lo que sienten los amenazados en el País Vasco... Sin estar mi vida en riesgo ni ser J. LO he experimentado el tener un guardaespaldas!!! (no se lo deseo a nadie). Una manifestación de la "enfermedad del guardaespaldas" era su tendencia a irme a buscar a cualquier reunión...

La vida se volvió bastante incómoda a su lado, y por primera vez en la vida sentí que necesitaba espacio, que me faltaba el aire, y empecé a pronunciar frases que nunca habían salido de mi boquita linda, del estilo "quiero estar a mi bola". Claro la contraparte me acusó de estar menos comprometida en la relación (era verdad), finalmente la cosa se terminó. Eso si, mi tali me escribió un mail para aclararme que era él quien me dejaba. Ahí te quedas.

PS He descubierto una web que hubiera sido muy útil en mi relación con tali. Se trata de Twitter, una página donde gente de todo el mundo responde a la simple pregunta ¿Qué estás haciendo? y lo dicen cada cinco minutos. Cosas tan banales como "me estoy afeitando", o "he salido a andar en bici". El sueño de tali!!

lunes, 2 de abril de 2007

La pensadilla

El título de este blog se refiere a esa pesadilla que nos montamos despiertos, cuando pensamos en algo y de pronto estamos en el abismo más profundo... cuando generalmente a nuestro alrededor no está pasando nada, todo en nuestra cabeza.

Este fin de semana fui protagonista (involuntaria) de una pensadilla. Estuve trabajando todo el día, luego me metí en un cine y -claro- apagué mi movil. De allí a la cama casi en una línea sin continuidad, estaba papafritada, incluso me dormía a ratos durante la peli. Cuando desperté tenía seis llamadas perdidas, cuatro mensajes y un correo electrónico, de alguien que me buscaba cada vez más desesperado (y cabreado). Que se imaginaba que yo andaba haciendo cosas increíbles (al menos increíbles para mi, que para entonces iba por el quinto sueño y portaba un camisón modelo abuela pero de polar).

Claro que yo he estado del otro lado del teléfono, cuando llamas a alguien y no te contesta y tu ritmo cardíaco se acelera a medida que tu ¿cerebro? se dispara imaginando desde conspiraciones varias, está con otra, no me quiere atender, me está huyendo, etc. A veces es tan sencillo como que se quedó sin bateria, a veces realmente no nos quieren, pero de lo que quiero hablar aquí es de como ese demonio nos posee y marca una y otra vez, con riesgo de producirnos una lesión irreversible en el pulgar. He llegado a llevarme el movil a la ducha!

Se que no quiero estar allí, ni de un lado ni del otro.

jueves, 29 de marzo de 2007

Quemá esas cartas - versión 2.0

Antes quemábamos cartas, ahora borramos mails y mensajes de móvil. Acabo de terminar con la "quema", casi 100 mails de cada lado en cuatro meses!!! Impresionante producción literaria que -lamentablemente- no verá la luz nunca más. Debo confesar que dudé mucho antes de hacerlo, había letras que hilaban palabras que construían frases tan tan hermosas. Pero supongo que finalmente son sólo eso, palabras sin sentido. En un libro que estoy leyendo (Historia de la lectura, de Alberto Manguel) cuenta que en la antigüedad el dicho "las palabras se las lleva el viento" tenía otro sentido; quería decir que las palabras son capaces de volar, de llegar a más gente que la letra escrita. En una época en que la mayoría de la población no sabía leer (ni escribir, claro), la labor de los juglares cuentacuentos era fundamental en la difusión de las historias.

Pero me parece que en los tiempos que corren las palabras son sólo eso, palabras. Como éstas.

miércoles, 28 de marzo de 2007

El infierno existe dice Ratzinger. Y yo estoy de acuerdo

El infierno somos nosotros pensando que tenemos la receta para que los demás solucionen su vida. Siempre tenemos una opinión a mano, la manera en que nuestra amiga/o o compañero debiera resolver algún aspecto de su vida. Por qué nunca le concedemos al otro el beneficio de pensar que tiene neuronas propias, que si quisiera cambiar de trabajo/vivir en otra ciudad/dejarle/adelgazar-engordar, etc. ya lo habría hecho?

Por qué nunca pensamos que el otro llegó hasta donde llegó sin nuestros fantásticos consejos, que ya tenía una vida antes de nosotros y que ha alcanzado logros razonables. Quizás por eso es que forma parte de nuestro círculo de amistades... Ojalá pudiésemos agrandar con lupa lo que nos atrae de ellos, y respetar lo que no nos parece tan fantástico.

Otra variante infernal lo constituyen los comentarios de los otros sobre nosotros. Alguna vez me han dicho "todos dicen que eres..." y mi (pequeño) mundo se ha desmoronado. Mejor incluso cuando no se precisa exactamente la fuente, es aún mas turbador. Y allí estamos nosotros haciendo examen de conciencia como ante la primera confesión antes de la primera comunión, diseccionando nuestra vida para ver cómo podríamos hacernos más simpáticos/agradables/deseables. La pregunta es si queremos gustarles a aquellos que no nos quieren como somos, sino que parecen tener una lista de prerrequisitos para querernos.

Qué extrañamos realmente cuando se termina?

Hubo una época en la que suscribía la frase "todo termina mal porque sino no terminaría". Con el paso del tiempo he podido comprobar que no siempre es así... pero los finales suelen dejarme triste igualmente. Y casi que prefiero cuando me dejan a mi, al menos no tengo que preocuparme de dar razones, sólo de implementar una política de control de daños para que la ruptura no se lleve por delante el resto de mi vida cual efecto dominó.

Pero dejar a alguien puede ser incluso más duro que la opción anterior. Cómo transmitir el amor que muchas veces queda, la pena por el final y a la vez la sensación/decisión de que no hay mucho más que decir (o hacer, claro)?

Cuando miro hacia atrás me doy cuenta que lo que extraño es a mi misma cuando tenía ilusiones, cuando aquello empezaba, cuando creía. Cuando lo veía y las mariposas en el estómago empezaban a volar, cuando los castillos en el aire se construían casi solos y yo los miraba crecer. Cuando su mirada hacía que se iluminara la mía, cuando esa sonrisa era preludio de tantos mimos, y volver a empezar.

70 veces 7

Es el número para significar el infinto en la Biblia (por cierto, cuando elijo un billete de la lotería siempre es terminado en 7). Y aquí viene la pregunta: cuántas veces has fingido interesarte en lo que te cuenta tu adorado tormento sólo por agradarle a él? Me explico... él te cuenta de una de sus pasiones: el aeromodelismo, su ilusión por escalar el Himalaya, el último gadget, ese coche tan potente con inyección aerodinámica y regulación de la energía eólica, deportes de riesgo varios (por qué será que necesitan hacer cosas para pasarla bien??) y tu pones cara de qué interesante, cuando en realidad estás aplicando el apartado 1 de Cómo ser una mujer florero.

Por supuesto que todo esto que escribo está basado en la experiencia, así os cuento que puedo escribir monografías sobre temas variados: informática (aprendí mucho del tema durante un matrimonio que quizás duró más de lo que debiera), física, hinduísmo, triatlón (uno que casi había olvidado, pero si, salí un par de veces con un triatleta, muy mono pero más bien vacío de coco), estilos musicales varios, filósofos existencialistas franceses (quién puede querer leer un libro titulado "La Náusea"?????), la revolución internacional, Cuba, etc.

Recuerdo que mi ex me decía ¿no quieres saber cómo funciona el ojo? Mi respuesta era un soso "no". Si veo, para qué saber cómo ocurre eso? Claro que si un día de estos empiezo a perder la visión seguro que me interesará muchísimo el tema.

martes, 27 de marzo de 2007

Por qué me gusta leer

Woody Allen dijo que masturbarse es hacerle el amor a la persona que uno más quiere... Frase polémica, ja ja De la misma manera, pienso que leer es conversar con quien uno más quiere. Mientras leo se me ocurren cosas a velocidad infinita, ideas y asociaciones. Si lo que leo es una novela, las descripciones del autor son pasadas por el tamiz de lo que he vivido... el paisaje que él me cuenta lo veo con mis ojos, y claro mis ojos ven con mi pasado por lente.

Cuando leo quiero estar allí, allí es dentro de esa descripción, escuchando esa conversación, formando parte de esa fiesta. Y realmente me traslado, viajo y me olvido de todo lo que me rodea. Siempre digo que un buen criterio para medir el interés que tienes en una cita es si el muchacho en cuestión es superior a un buen libro... Muchos no pasan la prueba!

Los libros estimulan la imaginación, eso ya es sabido. Tener imaginación sirve para muchas cosas, entre las primeras que se me ocurren es que fue una gran ayuda durante las interminables misas (obligatorias, por eso eran interminables) de los viernes en mi colegio secundario. De pie, sentada, de pie sentada. Con cara de nada, mientras piensas en las musarañas. También tuve ocasión de ejercitar esta "habilidad" cuando hace años salí con un chico que tenía actividad política y yo a veces lo acompañaba... quizás esto podría ser el título de otro post, algo así como Cómo ser la perfecta mujer florero (prometo un monográfico sobre esto + adelante). Allí aprendí a poner cara de "todo bien" mientras pensaba en cualquiera. Es una habilidad que conservo.

El mundo es ancho y ajeno

Supongo que uno de los "riesgos" de reclamar más espacio es quedarte con todo el espacio para ti, ja ja Es entonces cuando empieza el juego "de verdad". Una amiga siempre dice "te gusta la compañía que tienes cuando estás contigo?" Es una pregunta apasionante, porque la respuesta de muchos puede ser no.

Esta semana pasada tuve que dilucidar cuánto estoy dispuesta a ceder para que me quieran, y mirando eso pude hacer un repaso de mi trayectoria al respecto. Dios, al menos siento que ahora el amor no anula mis neuronas!! Porque cuando te dicen "si me quisieras..." parece que pierdo el norte (o el sur?) y allí estoy yo, lista para demostrar que puedo hacer de todo y más, que soy la mejor y te quiero más que a mi vida.

Estar con otro, ya sean amigos o relación erótico/festiva nos levanta el ánimo. Porque a quien no le gusta sentirse querido, que le rían los comentarios, deseado. A veces pienso que quiero un compañero para que me diga qué guapa estás, qué lindo te queda el vestido... Pero eso suena a utilitarismo patético!!! La solución es recuperar el centro, ser una la que sepa que el vestido le queda bien, aunque supongo que para eso hace falta más trabajo personal que imitar a Nacha Guevara y decir soy estupenda frente al espejo.

viernes, 23 de marzo de 2007

Más espacio - ideas subyacentes

La pregunta es si cuando pedimos más espacio es un signo de que no estamos taaaaan enamorados o lo que sea eso, o simplemente es lo que estamos diciendo. Mi experiencia es que rara vez lo que decimos es exactamente lo que decimos, y siempre hay más cosas. Y luego está que decimos algo y el otro lo pasa por su propio "tamiz": sus experiencias anteriores, lo que le dijeron, etc.

Mi experiencia es la de una relationship-addicted que siempre quiere más, que conoce a alguien y empieza a armar castillos en el aire. Creo que todavía no he llegado al punto de saber lo que quiero pero al menos si se lo que no quiero: no quiero "perderme" en el otro como he hecho otras veces, y abandonarme a mi; no quiero ceder el protagonismo de mi vida a otra persona, que luego se marcha (no es pensamiento dark, simplemente realismo -ya no mágico-) y deja a le peli sin guión. Y a mi con una depresión de cama, ja ja.

Quizás estos planteos nunca sean del todo justos para el otro. Es decir, parece que estamos eligiendo quiero esto de ti pero sin esto otro. Y eso es lo que me tiene pensando estos días, hasta qué punto no es manipulación, intentas mantener al otro cerca, pero ni tan cerca que te quemes ni tan lejos que te hieles.

jueves, 22 de marzo de 2007

Mas espacio

Es la primera vez que soy yo la que pide más espacio en una relación, y me he dado cuenta que ¡no se cómo se hace! Ciertamente pensaba que los hombres eran los expertos en esto, pero hablando con un amigo me dice que el es bastante zapato en el tema.

Casi que extraño las ocasiones en que era yo la "demandante" y el otro el que inventaba excusas del tipo reuniones familiares, exámenes o trabajos para la universidad o simplemente aquella salida con amigos que no se quería perder y a la que definitivamente no daba que yo fuera.

Es horrible tener que decirle a alguien que -todo bien- pero no quiero estar ahora/mañana/esta noche contigo. Y lo más gracioso es que mi actividad alternativa es estar sola, con mi trabajo, con mi portátil, el libro de turno (ahora las Memorias de Jane Fonda e Historia de Heródoto).